
Nos olvidamos de sentir porque el mundo corre tan rápido que no hay tiempo para hacerlo.
Sentimos, sentimos cada emoción encarnada en el alma, cada susurro que habla al corazón y nos dice – “escúchame, aquí estoy” “voltea, mírame”-.
¿Pero cómo hacerlo si el mundo no se detiene? ¿Cómo pausar en un mundo que corre cada día más rápido y que es tan difícil de alcanzar?
Y aun así… espera… pausa… siente. Permite que tu yo interno se conecte contigo. Déjalo expresarse, déjalo hablar. Porque callarlo para siempre duele y ese dolor un día puede reclamar y levantarse como un monstro dispuesto a devorar.
Así que pausa hoy, pausa un momento y escucha a tu interior.
Te lo digo, de mujer a mujer.
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